Un sistema de gestión hecho para clínicas con muchas especialidades
La mayoría de los programas de gestión están pensados para una consulta con un profesional a jornada completa. El nuestro nació al revés: para un centro con unidades médicas, profesionales a tiempo parcial y varias aseguradoras a la vez.
Cuando la clínica crece, lo que se rompe es la coordinación
Una clínica con seis especialidades y quince profesionales que pasan consulta unas horas a la semana no tiene un problema de software: tiene un problema de encaje. Un hueco que se da a la especialidad equivocada, una cita que necesita sala y aparato, un médico que factura a tres aseguradoras distintas con tres baremos distintos y una liquidación mensual que alguien recompone a mano.
Ese es el punto desde el que está escrito el sistema. Todo lo que hay debajo existe porque hizo falta en una clínica real antes de existir como producto.
Sin licencia por usuario que castigue crecer. Sumar un profesional a la agenda no encarece el sistema, así que no hay incentivo para dejar gente fuera del programa y llevarla en una hoja aparte.
Qué hace, una por una
Cada función con un ejemplo de los que pasan cualquier martes en una clínica.
Citas complejas y calendarios avanzados
Agenda por profesional, por sala y por recurso, con duraciones distintas según el tipo de visita, primeras y revisiones separadas, y reglas de quién puede abrir qué hueco.
Por ejemplo: un médico que pasa consulta los miércoles por la tarde y necesita sala con ecógrafo. Su agenda solo ofrece huecos de miércoles, en la sala correcta y con el tiempo que lleva cada tipo de visita.
Facturación
Facturas de paciente privado, de compañía y de programas de varias sesiones, con series, rectificativas y el cierre del día cuadrado con la caja.
Por ejemplo: un paciente contrata un programa de diez sesiones y paga la mitad al empezar. El sistema sabe qué queda por consumir, qué queda por cobrar y qué se ha facturado.
Baremos de aseguradoras normalizados
Cada compañía tiene sus códigos, sus nombres de prueba y sus importes. El sistema los traduce a un catálogo único de la clínica, así que un mismo acto se llama igual mires donde mires.
Por ejemplo: la misma prueba con tres nombres y tres precios en tres compañías. Se registra una vez, y el importe que sale es el que corresponde a la compañía del paciente.
Consolidación de liquidaciones
Lo que cobra cada profesional según su acuerdo —porcentaje, fijo por sesión, mixto— sale calculado del mismo sitio donde se registran las visitas, con el detalle que lo justifica.
Por ejemplo: ese médico que factura a tres aseguradoras distintas recibe una sola liquidación mensual, con cada visita, cada importe y cada descuento a la vista.
Integración con la centralita (PBX)
La llamada entra ya identificada con la ficha del paciente, y lo que pasó en esa llamada queda registrado junto a su historia administrativa.
Por ejemplo: llama un paciente para cambiar la cita del jueves. Quien lo atiende ve su agenda antes de descolgar y no le pide el nombre tres veces.
Receta electrónica
La prescripción se emite desde la misma pantalla en la que se atiende, sin salir a otro programa ni volver a escribir los datos del paciente.
Por ejemplo: una consulta de 20 minutos que termina con receta no gasta cinco de esos minutos en copiar datos de un sistema a otro.
Videoconsulta
La visita a distancia es una cita más de la agenda: con su hueco, su profesional, su registro y su facturación.
Por ejemplo: una revisión de resultados que no requiere presencia se resuelve en un hueco de 15 minutos y cuenta igual que cualquier otra visita.
Medición del origen de cada paciente
Cada paciente entra con un origen: campaña, profesional que lo deriva, aseguradora, recomendación. Y ese origen se conserva hasta la visita realizada y hasta la factura.
Por ejemplo: saber cuántas primeras consultas de nutrición vinieron de una campaña concreta, y no cuántos clics tuvo.
Agentes que se ocupan de lo repetitivo
Recordatorios de cita, recuperación de pacientes que no acudieron, confirmaciones, listas de espera y avisos internos que hoy hacen personas una a una.
Por ejemplo: el hueco que deja un paciente que no acude se ofrece a quien estaba esperando, sin que nadie tenga que revisar la lista.
Qué se conecta con qué
El objetivo es que el dato se escriba una sola vez y llegue entero al final: de la llamada a la agenda, de la agenda a la factura y de la factura a la liquidación.
Por fases y sin parar la clínica
No se cambia todo un lunes. Se arranca por la agenda, que es lo que más duele, y cada fase entra cuando la anterior ya funciona con pacientes de verdad.
- Volcado de pacientes, profesionales, aseguradoras y catálogo desde tu sistema actual, revisado contigo antes de dar el paso.
- Formación por puestos: recepción, profesionales y administración, cada uno con lo suyo.
- Convivencia con el sistema anterior durante la fase de arranque, para que nadie se quede sin poder citar.
- Una persona de SaludTI acompañando el arranque de cada fase.
Vemos tu agenda y te decimos qué cambiaría
Media hora, con tu caso concreto: cuántos despachos, qué especialidades y con qué compañías trabajas.